"El Señor le dijo a Abram, 'Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré.'" (Genesis 12:1 - NVI).
El relato bíblico nos cuenta la historia de cómo Dios encontró a Abram. No se nos habla mucho acerca del trasfondo de este hombre. Simplemente se nos dice que Dios prometió bendecirlo de forma extraordinaria al punto que sería de bendición para todas las familias de la tierra. Sin duda que los padres de este hombre le habían prodigado los más excelentes cuidados y las más finas atenciones. ¿Cómo sabemos esto? El nombre de Abram significa “Padre Exaltado.” No hay duda que sus padres tenían las más altas expectativas. Esperaban que se convirtiera en un hombre influyente, poderoso y exaltado.
Lo interesante es que Dios se encontró con Abram y le hizo increíbles promesas de bendición. También es interesante notar que aquellas bendiciones eran condicionales. Abram debía dejar su tierra y a sus parientes y debía seguir a Dios a la tierra que le sería mostrada. La Biblia nos cuenta que a la edad de 75 años, Abram finalmente obedeció. Pero es triste ver que no cumplió con lo requerido. Se llevó con él a su padre y a su sobrino. Este no era el trato que Dios había establecido. Es de entender que llevara a su padre. No hay duda que era un hombre anciano que requería de cuidado. No hay duda que había sido un buen padre y Abram simplemente estaba correspondiendo al amor que le había sido prodigado. Pero, ¿por qué llevar a su sobrino? ¿Por qué echarse encima la responsabilidad de velar por el bienestar de otra persona? Conocemos la historia y sabemos que, eventualmente, Abram y Lot tuvieron serios problemas al punto que cada uno tuvo que elegir su propio rumbo. Lo peor de todo es que Abram tuvo que rescatar a Lot en varias ocasiones arriesgando su propia vida.
Es difícil dejar atrás nuestra familia, nuestros padres, nuestras posesiones, nuestro país, nuestro entorno al que estamos acostumbrados y tantas cosas más. Es difícil dejarlo todo. Pero, si Dios prometiera bendecirle, darle fama y bendecir a muchas otras personas a través de usted, con el solo hecho de obedecerle y seguirle, ¿lo haría? ¿Lo dejaría todo por Dios? Cuidado con su respuesta, pues Dios aun está buscando hombres y mujeres que cumplan Su Palabra para bendecirlos en grande manera. Pero, es necesario dejarlo todo.
